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Michel Azcueta

El Talón de Aquiles de los programas sociales

                                       Michel Azcueta

De nuevo se ha publicado un informe sobre los logros de los diferentes programas sociales de lucha contra la pobreza, reconociéndose, por un lado, que no se llega siempre a los más pobres y, por otro, que hay un porcentaje indiscutible de pérdida, desaparición, sustracción o “evaporación” de los productos o del dinero destinado a los mismos. Estos informes se repiten cada cierto tiempo, señalando los mismos errores y deficiencias y refiriéndose, casi siempre, a los mismos departamentos y regiones: Huancavelica, Ayacucho y Apurimac.

No sólo a los gobernantes sino a todos los ciudadanos nos debería dar vergüenza que todo esto siga ocurriendo. La lucha contra la pobreza en el Perú nos incumbe absolutamente a todos y todos, también, tenemos derecho a estar informados y a evaluar cómo se gastan los fondos públicos que, al fin y al cabo, salen de los impuestos de los ciudadanos y de las empresas.

Considero que uno de los errores más gravitantes que existen en la política social de los diferentes gobiernos es que se crean los programas de asistencia social sin ningún límite para su  culminación., es decir, se inicia el programa con la mejor de las intenciones pero no se dice si va a durar 5, 10 15 o más años, con lo cual no sólo se hace imposible una auténtica evaluación de objetivos sino que, también, se influye negativamente en la cultura nacional, al fomentar el asistencialismo, el paternalismo y la mendicidad.

Recordemos, por ejemplo, el programa del Vaso de Leche, creado por Alfonso Barrantes en 1984 y que continúa, hasta ahora, a nivel nacional….Más allá del respeto y la admiración sincera hacia las señoras que, con tanto sacrificio, día a día, administran, preparan y reparten la leche, a estas alturas, después de 25 años nos debemos preguntar si, gracias a este programa, cada 5 años, por ejemplo, los niños receptores de la leche han subido de peso, aumentaron su estatura, etc. etc. De lo contrario, para qué seguir con lo mismo? Lógicamente, todo esto es absolutamente válido para todos y cada uno de los programas llamados sociales que, desde hace más de 40 años se han implementado en el Perú. Alguien nos puede decir, por ejemplo, cuántos  miles de millones han sido gastados en dichos programas desde el Presidente Velasco hasta el actual gobierno de Alan García? Alguien puede explicarnos por qué, después de 40 años de programas sociales el llamado “Mapa de la Pobreza” utilizado por el gobierno y las entidades internacionales, sigue siendo el mismo?

Pienso que es hora de cambiar. Reconozcamos que algo está fallando por lo que no podemos seguir con lo mismo en pleno siglo XXI. Comencemos señalando una fecha límite de culminación de todos y cada uno de los programas sociales existentes. Señalemos objetivos medibles, muy concretos, en cada uno de ellos. Diferenciemos responsabilidades entre los diferentes actores. Y, siempre, una absoluta transparencia en el uso de los recursos destinados a estos programas junto con un respeto total hacia los beneficiados.

Y, por supuesto, enmarquémoslos siempre en un modelo de desarrollo económico y social alternativo al que genera los niveles de pobreza que queremos combatir. Si no lo hacemos, cada gobierno creará alegremente más y más programas asistencialistas, y, de manera hipócrita, seguiremos hablando de lucha contra la pobreza.

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