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Michel Azcueta

Fortaleciendo las zonas productivas de la Gran Lima



FORTALECIENDO LAS ZONAS PRODUCTIVAS DE LA GRAN LIMA

Michel Azcueta
Presidente de la Escuela Mayor de Gestión Municipal

Uno de los graves problemas que afronta la gran metrópolis limeña es, definitivamente, la desocupación, la falta de trabajo que se manifiesta en el aumento de la pobreza en la Capital, de acuerdo al último informe del INEI, a pesar de que el índice de pobreza se ha reducido a nivel nacional de manera notoria. Los millones de limeños han visto cómo ha ido desapareciendo numerosas fábricas en lo que antes eran zonas tradicionales de asentamiento industrial como la Avda. Argentina, la Carretera Central y parte de la Panamericana Norte. No ha habido, en las últimas décadas, inversiones notorias en industria, por lo que el sector servicios, el sector comercio y las pequeñas industrias, junto con los omnipresentes vendedores ambulantes, han proliferado como la manera más natural de generar ingresos económicos para las familias. Existe alguna solución o nos debemos resignar para siempre a una Lima improductiva? Pensamos que sí hay otras alternativas para el desarrollo económico de la Capital.

Hay que reconocer el carácter emprendedor y la visión de numerosos empresarios que han contribuido a desarrollar, siempre desde el punto de vista económico, otras áreas de la Gran Lima (preferimos dejar de lado ya el término “Conos” y utilizar Lima Norte, Lima Sur, etc.). Son conocidos los ejemplos de Gamarra, de Los Olivos, con su gran dinamismo, y el Parque Industrial de Villa El Salvador, el único conglomerado empresarial del sur de Lima, que nos vienen demostrando que existen posibilidades de desarrollo económico productivo con soluciones distintas a las tradicionales.

Esos ejemplos son buenos, pero hay que saber avanzar y planificar tanto la ciudad como su desarrollo pensando en el Siglo XXI, en la manera de hacer empresa con eficacia y con presencia en los mercados nacionales e internacionales. A partir de mi propia experiencia como alcalde y como regidor metropolitano y en la relación con los empresarios de las diferentes zonas de Lima, propongo que avancemos en la especialización productiva en base a las potencialidades existentes en todos los distritos de la Capital. Por ejemplo, desarrollar “ejes productivos” por áreas: la agroindustria en Lima Norte, Confecciones en Lima Centro, Metalmecánica en Lima Este, Industria del Mueble y del Cuero en Lima Sur, fortaleciendo los parques y conglomerados industriales existentes, formalizando y capacitando a los empresarios, mejorando la calidad de los productos peruanos llegando a la exportación. Los ejes productivos especializados dinamizan a los otros sectores productivos y comerciales de cada zona.

Junto a ellos, ya existen o se están formando los grandes centros comerciales y de servicios como el de San Miguel, el de Lima Norte-Los Olivos-Independencia, Lima Este-Ceres-Ate, Lima Sur-San Juan de Miraflores, etc. que generan miles de puestos de trabajo y movimiento económico diario beneficiando a cientos de miles de familias.

Además del desarrollo industrial y comercial, Lima tiene otras dos potencialidades reconocidas, que hay que saber desarrollar: el turismo y la gastronomía. Sobre el primero, creo que se está avanzando haciendo que Lima no sólo sea un lugar de paso para los turistas que vienen a visitar Machu Picchu sino que permanezcan algunos días visitando el Centro Histórico, el santuario de Pachacamac, que debe de ser más promocionado y cuidado por todos, los Museos de gran calidad y belleza, etc. Debemos de ser capaces de hacer de Lima una sede permanente de eventos internacionales (recordemos la última Asamblea General del BID en marzo del año pasado…), lo que significa invertir en un gran Palacio de Convenciones y exposiciones, del que carecemos hasta el momento. El llamado “turismo congresal” y el “turismo místico” y de aventura tiene en Lima y sus alrededores una oferta que todavía no ha sido explotada.
Lima Sur tiene ya un circuito turístico propio que comprende los Pantanos de Villa, el Santuario de Pachacamac, el Valle de Lurín y el Parque Industrial de Villa El Salvador, circuito que, en estos momentos, ya es ofertado por varias empresas de turismo, algunas de ellas pequeñas empresas, con un éxito creciente.

Propusimos, hace algunos años, hacer de Lima la “Capital Gastronómica de América”…algunos empresarios lo están entendiendo así y el “boom” de la comida peruana está subiendo, siendo reconocida internacionalmente. Hay que explotarlo mejor, con inversiones puntuales, con conferencias y congresos temáticos, como un complemento a la actividad turística y congresal que Lima puede ofrecer a los visitantes.

Pensando en el Siglo XXI hay un objetivo más que nos deberíamos proponer y que dinamizaría todo lo comentado anteriormente: el “Gran Parque Tecnológico del Perú”, con inversionistas nacionales y extranjeros, especializado en el desarrollo de la biodiversidad, en el estudio, análisis y elaboración de productos ecológicos y químico-farmacéuticos, adelantándonos a la demanda mundial creciente y a aquellas otras ciudades del mundo que quieren hacerlo. Por qué no hacerlo en Lima? Por qué no hacer que Lima sea conocida como el principal centro de investigación productiva en biodiversidad? Tenemos una base concreta en el IPEN, tan poco conocido en nuestro propio medio y tan útil a las empresas, al comercio, a la salud en el Siglo XXI…

Definitivamente, Lima y sus habitantes tenemos muchas potencialidades y capacidades. Las nuevas Zonas de Lima lo vienen demostrando, y hay que asumir nuevos retos propios del nuevo Siglo XXI. Con visión y espíritu emprendedor debemos generar riqueza como única manera de solucionar los problemas concretos de millones de personas que hoy conformamos la, hoy por hoy, difícil y caótica Capital del Perú.

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