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Michel Azcueta

Democracia, gobernabilidad y ciudadanbia: el espacio local en America Latina


INSTITUTO INTERNACIONAL DE GOBERNABILIDAD

CONFERENCIA INTERNACIONAL 2003


“DEMOCRATIZACIÓN, GOBERNANCIA Y BIENESTAR EN LAS SOCIEDADES GLOBALES”




Democracia, Gobernabilidad y ciudadanía:
El espacio local en América Latina





Michel Azcueta
Presidente
Escuela Mayor de Gestión Municipal
Lima, Perú


Barcelona, 27-29 de Noviembre 2003

Democracia, Gobernabilidad y ciudadanía:
El espacio local en América Latina

Michel Azcueta
Presidente
Escuela Mayor de Gestión Municipal
Lima, Perú


Entre los grandes retos que tiene América Latina en estas ultimas décadas, la descentralización y la construcción de ciudadanía son, sin lugar a dudas, dos de los más urgentes cuando nos referimos tanto a la lucha contra la pobreza como al necesario proceso de democratización de la región, dos aspectos básicos para la gobernabilidad. Después de haber probado todo tipo de recetas y de regímenes políticos en la segunda mitad del siglo que acaba de terminar, ni se ha derrotado a la pobreza ni se ha avanzado mucho en democracia, ni se ha avanzado la gobernabilidad.

Sin embargo, los esfuerzos se han hecho y hay muchas experiencias positivas, a lo largo y ancho de América Latina que, aunque todavía aisladas, han ido demostrando en la práctica que existen caminos concretos para llegar a esos grandes objetivos.

Una de las riquezas escondidas de América Latina son las municipalidades y gobiernos locales que tratan, día a día, solucionar los problemas concretos de su población interviniendo, con diferente fuerza, suerte y nivel, en los procesos sociales, económicos y políticos de los distintos países. Las municipalidades democráticas han llegado a construir un espacio propio y cada vez más, los gobiernos centrales, los organismos internacionales y la sociedad en su conjunto ven en ellos no sólo una institución más del Estado sino un instrumento de desarrollo descentralizado y de construcción de ciudadanía y, con ellos, de gobernabilidad, en América Latina. Intentamos, en estas líneas, resaltar este proceso, sus retos y posibilidades.


Lo local en un mundo globalizado

Curiosamente, se constata en todo el mundo, que los ojos globalizados se vuelven hacia los espacios locales. Decimos curiosamente porque hemos asistido, en estas dos últimas décadas, a una vertiginosa mundialización de las relaciones económicas, financieras y de imágenes que pareciera indicar que lo que importa es participar, como sea y con quien sea, en los núcleos de poder central de carácter casi universal a que, desde esos núcleos, se piensa, se controla totalmente el desarrollo de la humanidad, lo que es cierto en varios sentidos.

Pero a su vez, esta llamada "globalización" no termina de solucionar los problemas concretos de millones de personas ni logra adecuar las demandas, tan inmediatas y profundas, de ciudadanos/as de todas las regiones y países del planeta.

Es por esta razón que la "globalización", a pesar de las tensiones con que es observada respecto del desarrollo de las localidades, paradójicamente incentiva una sensibilización hacia lo local, con la misma fuerza, pero en visiones y estrategias innovadoras de desarrollo que no fueron probadas anteriormente.

Es la propia "globalización" la que nos lleva al redescubrimiento de lo local, haciendo cobrar un valor especial a las discusiones y valorizaciones sobre identidad, participación y desarrollo local, convirtiendo a lo local en el referente de un quehacer social y político de transformación que está teniendo gran influencia en los inicios del nuevo siglo (Centro de Participación Popular, 1996).

Después de veinte años ensalzando o criticando la "globalización", cualquiera sea la posición, hacen de las estrategias de desarrollo local un objetivo político común de diferenciación, de configuración de un poder compensador de los procesos y agentes que actualmente hegemonizan a la humanidad. Los municipios y las instituciones municipales son los que mejor expresan estas posibilidades en todos los países del mundo. Mientras el gobierno central garantiza la igualdad de derechos de los ciudadanos/as, el gobierno local garantiza el derecho a las diferencias.

Es por ello, que el analizar las dificultades de la gobernabilidad en América Latina, es importante considerar la experiencia municipal como un elemento fortalecedor de la misma en todos nuestros países.


La democracia municipal en América Latina

No es necesario recordar la importancia que los cabildos, ayuntamientos, municipios o intendencias tuvieron desde la Colonia y la etapa republicana en la historia particular de cada uno de los países latinoamericanos; importancia reconocida por todos. Lamentablemente, esa importancia fue debilitándose en la medida en que se construían los Estados nacionales y avanzaba el centralismo agobiante que ha predominado y se ha fortalecido a lo largo del último siglo. Los municipios fueron perdiendo poder y, durante décadas, se mantuvieron prácticamente como simples divisiones administrativo-territoriales con una dependencia extrema de los gobiernos centrales llegando a desaparecer, inclusive, la legitimidad democrática de alcaldes y concejales, que eran nombrados "a dedo" desde y por el gobierno central y formaban parte, hablando en general, de los grupos de poder y cacicazgos locales.

Los fracasos económicos, la extensión de la democracia y las exigencias concretas de los ciudadanos van haciendo que, en los años setenta y, de manera mas nítida, en los ochenta, se vuelva a considerar a las municipalidades como parte integrante de la estructura de un Estado democrático, reconociéndose así en las nuevas Constituciones aprobadas en los años posteriores a las continuas dictaduras militares.

Recordemos que, a inicios de los ochenta, sólo Costa Rica, Cuba, Panamá, Perú y Venezuela elegían democráticamente a sus autoridades locales, generalizándose las elecciones, poco a poco, en los años siguientes en todos los países de América Central y del Sur. Recordemos también que hace tan solo unos años, en 1997, se eligieron por voto popular y directo, por primera vez, los alcaldes metropolitanos de México y Buenos Aires. En los cuadros 1 y 2 podemos observar las fechas de aprobación de las leyes orgánicas de las municipalidades en los diferentes países latinoamericanos que prueban como, en diez años, entre 1984 y 1995, la democracia local es asumida oficialmente, iniciándose una autentica "primavera municipal" en América Latina.


Cuadro 1: Marco jurídico del municipio en los países unitarios
PAISES CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPUBLICA LEY ORGANICA MUNICIPAL O CODIGO MUNICIPAL
BOLIVIA Parte Tercera Regímes Especiales. Título Sexto Régimen Municipal. Artículos del 200 al 206. Ley Orgánica de Municipalidades (Ley N° 696 – Ley de 10 de enero de 1985) .
COLOMBIA Título XI de la organización Territorial. Capítulo 3 del Régimen Municipal. Artículos del 311 al 321. Ley N° 136, de 1994, sobre la Organización y el Funcionamiento de los Municipios.
COSTA RICA Título XII El Régimen Municipal. Capítulo Unico. Artículos del 168 al 175. Código Municipal (Decreto N° 4,574, del 30 de abril de 1970).
CUBA Capítulo IX Organos Locales del Poder Popular. Artículos del 100 al 133. Normas Reglamentarias de las Asambleas Municipales del Poder Popular (5 de agosto de 1982). Gaceta Oficial de la República del 5 de Agosto de 1982.
CHILE Capítulo XIII Gobierno y Administración Interior del Estado. Administración Comunal. Artículos del 107 al 111. Ley N° 18,695 Orgánica Constitucional de Municipalidades, del 31 de Marzo de 1988 .
ECUADOR Segunda Parte Título V del Régimen Administrativo y Seccional. Artículos del 120 al 128 (ver de manera especial, la sección III del Régimen Seccional Autónomo. Artículos del 124 al 127). Ley de Régimen Municipal, del 27 de enero de 1966, promulgada en el Registro Oficial N° 680 del 31 de enero de 1966.
EL SALVADOR Título VI Organos del Gobierno, Atribuciones y Competencias. Capítulo VI Gobierno Local. Sección Segunda las Municipalidades. Artículos 202, al 207. Código Municipal (Decreto N° 274 de la Asamblea legislativa. Publicado en el Diario Oficial N° 23, tomo N° 290, del 5 de febrero de 1986).
GUATEMALA Título V Estructura y Organización del Estado. Capítulo VII Régimen Municipal. Artículos del 253 al 262. Código Municipal (Decreto N° 58, del 6 de octubre de 1988).
HONDURAS Título V de los Poderes del Estado. Capítulo XI del Régimen Departamental y Municipal. Artículos del 294 al 302. Ley de Municipalidades (Decreto creación N° 134-90, del 29 de octubre de 1990, publicado en el Diario Oficial “La Gaceta” el 19 de noviembre de 1990 . Reglamento General de la Ley de Municipalidades (Acuerdo N° 018-93 de la Secretaria de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, del 1 de febrero de 1993, publicado en el Diario Oficial “La Gaceta” el 18 de febrero de 1993).
NICARAGUA Título IX División Político Administrativa. Capítulo I de los Municipios. Artículos del 175 al 179. Ley de Municipalidades (Ley N° 40-Gaceta N° 155, del 17 de agosto de 1988).
PANAMA Título VIII Régimen Municipal y Provincial. Capítulo II el Régimen Municipal. Artículos del 229 al 248. Parte II del Ordenamiento Político de la República. Ley N° 106 sobre Régimen Municipal, del 8 de octubre de 1973 .
PARAGUAY Título I de la Nación y del Estado. Capítulo IV del Ordenamiento Territorial de la República. Sección III de los Municipios. Artículo 166 al 171. Ley N° 1,294/87, Orgánica Municipal (Sancionada el 9 de diciembre de 1987 y promulgada el 18 de diciembre de 1987).
PERU Título IV de la Estructura del Estado. De la Descentralización, las Regiones y Municipalidades. Artículos del 188 al 199. 1993. Ley Orgánica de Municipalidades (Ley N° 27972 del 27 de mayo de 2003).
Fuente: ILPES (1998), Manual de desarrollo local, Santiago de Chile, ILPES. (actualizado 2003).

Junto con la legalidad, han ido aumentando, también, el número de municipios en cada país.

Cuadro 2: Número de municipios por países y tramos de población y según años
PAISES AÑOS De 0 a 1000 De 1001 a 5000 De 5001 a 10000 De 10001 a 25000 De 25001 a 100000 De 100001 a 500000 De 500001 a 1000000 TOTALES
Argentina 1991 634 700 218 187 126 49 7 1,921
Bolivia 1995 17 78 77 101 30 6 2 311
Brasil 1991 4 735 1058 1618 891 160 24 4,490
Colombia 1993 14 167 282 390 169 34 5 1,061
Costa Rica 1996 0* 2 5 31 35 8 0* 81
Cuba 1993 0* 0* 1 25 114 29 0* 169
Chile 1995 10 38 58 116 68 47 0* 337
Ecuador 1990 1 14 18 54 64 16 2 169
El Salvador 1992 6 62 79 71 36 8 0* 262
Guatemala 1994 0* 26 71 133 985 4 1 330
Honduras 1988 2 90 98 68 28 2 1 289
México 1990 107 638 402 632 482 110 18 2,389
Nicaragua 1995 1 13 32 52 42 4 1 145
Panamá 1990 0* 7 17 25 14 3 1 67
Paraguay 1992 6 46 58 74 30 3 1 218
Perú 1995 213 830 358 250 123 37 1 1,812
R. Dominicana 1993 0* 1 19 40 38 10 1 109
Uruguay 1996 0* 0* 0* 1 12 5 1 19
Venezuela 1990 1 7 18 115 112 28 5 286
TOTALES 1,016 3,454 2,869 3,983 2,509 563 71 14,465

Las causas de esta "primavera" son varias. Por un lado, el fracaso económico y la profundización de la pobreza y, por otro lado, la concentración del poder y el centralismo generalizado. Las cifras no engañan. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo señala con toda crudeza:

En la década de los cincuenta, América Latina superaba en ingreso per capita a toda las demás regiones del mundo en desarrollo y la relación con respecto a los países desarrollados no distaba mucho del 2 a 1. En 1999 ya la diferencia es de 3 al, mirándolo globalmente (3,500 dólares de ingreso per capita), que no es una cantidad real pues la distribución es muy desigual.

En la dimensión distributiva del desarrollo económico, América Latina ocupa una posición desfavorable: en forma persistente, la región ha tenido índices muy altos de concentración del ingreso, superiores alas de cualquier otra región. En los países latinoamericanos una cuarta parte del ingreso nacional es percibida por solo el 5% de la población y un 40% por e110% más rico. En contraste, en los países del sudeste asiático el 5% más rico percibe e116% del ingreso promedio y en los países desarrollados, e113% (BID, 1999).

Un ejemplo concreto, es la situación de la pobreza en el Perú, con unas características lamentablemente similares a las de la mayoría de países latinoamericanos, la cual se puede ver en el Recuadro 1 abajo:


Recuadro 1
Las cifras de la pobreza
(Mesa de Concertación contra la Pobreza, Perú 2001)

o Del total de la población peruana 15.866.000 personas viven en los márgenes de la pobreza; en contrapartida, sólo 8.565.000 personas no son consideradas pobres.
o Existen tres niveles de pobreza: crónica, reciente e inercial.
o 6.242.000 personas viven en pobreza crónica, con más de una necesidad básica insatisfecha.
o 6.090.000 personas son pobres recientes, que consumen por debajo de la línea de pobreza, pero sin carencias.
o 3.533.000 personas son pobres inerciales, que consumen por encima de la línea de pobreza, subsisten con trabajos eventuales o viven con el riesgo permanente de perder el empleo.
o En promedio, un pobre en el Perú vive con 4,37 soles al día. En Lima, el promedio es de 5,30 soles, mientras que en provincias el promedio cae a 3,5 soles.
o Los peruanos extremadamente pobres subsisten con apenas 2,52 soles al día.
o La asistencia estatal alcanza a once millones de personas.

(1 dólar = 3,5 soles)


La concentración de riqueza y el centralismo van de la mano. La estructura del manejo presupuestal dependiente de los municipios resulta un indicador muy expresivo (ver Gráfico 1). La información proviene en este caso de las estadísticas trabajadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pobreza y concentración del poder, pobreza y centralismo, hacen que por toda América Latina, los ojos se vuelvan a los espacios locales y su representación municipal.

Gráfico 1: América Latina: presupuestos de los gobiernos
locales como % del total nacional

FUENTE: ESAN-USAID (1999). Proyecto de desarrollo de Gobiernos Locales, Lima, ESAN-USAID, p.30


Aportes de los gobiernos locales

Los resultados de la acción municipal, a pesar de la falta de recursos y de legislaciones adecuadas que definan las funciones propias de los municipios produciendo interferencias negativas entre los gobiernos locales, gobierno central, ministerios u organismos intermedios, está siendo sumamente positiva para el conjunto de países de América Latina. Es cierto que es mucho más lo que se puede hacer, pero, por el momento, ya hay una serie de aportes concretos:

Fortalecimiento de la sociedad civil

Cualquier observador constata la debilidad de la sociedad civil en los países latinoamericanos, con excepción de uno o dos (como Chile y Uruguay). Nadie discute a estas alturas que las causas de esta debilidad son profundas y que las sucesivas crisis que hemos vivido en las últimas décadas en los aspectos económicos, sociales, políticos, culturales, incluyendo la violencia política y social, no han hecho más que seguir debilitando la institucionalidad. Esta situación se ha agravado con el modelo totalitario y centralista de gobiernos y con la utilización de la imagen y de los medios que se orientan a destruir instituciones ya ensalzar la acción individual, más específicamente, de una o dos personas del gobierno central. Todas las instituciones se han debilitado y entre ellas, lógicamente, las municipalidades y sus autoridades democráticas.

Una sociedad no puede mantenerse sin instituciones, de la misma manera que un cuerpo humano no puede pararse sin su esqueleto. Así de simple. Si queremos que el Perú construya un futuro mejor, democrático, estable, desarrollado, con bienestar en todos los pueblos y regiones, se necesita definir y mantener un plan nacional y planes regionales y locales de mediano y largo plazo, lo que supone, necesariamente, sustentarse no tanto en personas individuales como en instituciones a su vez democráticas y estables. Esta es una cuestión de principio. Cuando no se asume responsable y coherentemente, las consecuencias son negativas para el país. Los resultados saltan a la vista.

Y nos parece, tanto por un análisis objetivo como por las propias experiencias unidas en estos veinte años, que los municipios son parte importante de este necesario proceso de institucionalidad democrática. Son, quizás, el camino más fácil y seguro para avanzar hacia ese gran objetivo nacional: tienen un territorio definido, un campo de acción concreto, participación ciudadana en la elección de sus autoridades, posibilidades de fiscalización, renovación de autoridades, objetivos concretos de gestión, metas alcanzables en servicios, desarrollo, infraestructura; relaciones definidas, aceptadas y aceptables, con el Estado, sociedad civil, empresas y demás instituciones; evaluación de logros y/o renovación de propuestas en un marco local necesariamente relacionado con los marcos regionales, nacional, y en algunos aspectos, internacional. Como se señaló en un seminario realizado en Montevideo:

Los espacios locales abren posibilidades de protagonismos ciudadanos en aspectos centrales que tienen que ver con su calidad de vida. La concreción de ello depende de la propia democratización y participación locales, cuestión no asegurada sólo por elegir a las autoridades locales sino, también, por hacerse sujeto partícipe de las de- cisiones de la comunidad. Los territorios locales se ofrecen como soportes para el desarrollo de experiencias democráticas (Centro de Participación Popular, 1996).

Por todo ello, fortalecer los municipios y los gobiernos locales es avanzar en el fortalecimiento de la institucionalidad democrática en el Perú. Defender los fueros municipales, actuando en positivo, significa defender, también, los fueros y campos de acción cada una de las instituciones de la sociedad peruana, definiendo roles, dividiendo el trabajo, dinamizando estructuras y relaciones sociales, todo ello con un marco legal adecuado y estable, propio de un auténtico Estado de Derecho.

Algunos, quizás, lo verán utópico, dadas las circunstancias que estamos viviendo en el Perú últimamente. Otros, entre los que nos encontramos, lo vemos absolutamente necesario e indispensable para el futuro del Perú. Hace falta una clara voluntad política de parte de los dirigentes y construir, a partir de la acción y los logros concretos, una conciencia ciudadana al respecto.

Inversión y Desarrollo Local

En estos veinte años de democracia municipal, numerosos gobiernos locales han hecho esfuerzos y avances significativos para incorporarse como parte de planes de desarrollo integral de sus propias comunidades. Existen importantes experiencias a nivel distrital, provincial y regional que, a veces, no son tenidas en cuenta ni apoyadas por el gobierno central, a pesar de los éxitos logrados y comprobados.

Entendemos el desarrollo local como parte integrante y fundamental de un desarrollo nacional descentralizado y equitativo. Mucho se ha debatido al respecto y se barajan decenas de fórmulas pero también en este campo económico-productivo -al igual que lo hemos señalado en el campo institucional- los municipios y gobiernos locales son un camino seguro a seguir. No hay que andar inventando la pólvora todos los días... iYa está inventada hace muchos años! Tenemos a los municipios y gobiernos locales como auténtica palanca del desarrollo. Una vez más, las ventajas de fortalecer a las municipalidades, dotándolas de mayores recursos financieros, mejorando la gestión, ampliando sus funciones y respetando la autoridad local, son muchas y benefician realmente a la población, que descubre gratamente que sí es posible unir democracia con eficacia, gestión con honestidad, propuestas políticas con resultados concretos.

Esta nueva visión está siendo recogida por todos los gobiernos, organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial y por la propia Organización de las Naciones Unidas, buscando elevar la calidad del desarrollo a partir de la local. Así, en el último enfoque del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para el año 2000 se señala:

En una evaluación hecha recientemente en ocho países de los programas del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización, que promueve mejores instituciones de gobierno local para la reducción de la pobreza, se llegó a la conclusión de que con el hincapié que hacia el Fondo en el Fortalecimiento Institucional de los gobiernos locales se requería más tiempo para beneficiar a los pobres que con los planes convencionales destinados a ese fin, pero que, a la larga, los beneficios compensaban con creces los costos (PNUD, 2000).

Mayor participación de la mujer

La participación de la mujer en la política, otro avance que no puede pasar desapercibido es la presencia cada vez más evidente de las mujeres en la política local, creemos que el espacio de mayor apertura a partir de la ley orgánica de elecciones (1997) se ha tenido en las municipalidades, un contingente de lideresas dejan el escenario de la organización de base para asumir cargos ediles, impregnando a las municipalidades de un estilo particular a las lógicas tradiciones de hacer gestión local.

Cuidado del medio ambiente y de la cultura

Dos aspectos fundamentales que han ido adquiriendo mayor importancia para valorar el nivel de desarrollo humano en cada sociedad y sobre los cuales los gobiernos locales están actuando de manera positiva y creciente, siendo tema de debate en los Concejos municipales y preocupación manifiesta de los ciudadanos y sus autoridades. Como resume el reciente documento de la Federación Mundial de Ciudades Unidas:

En Latinoamérica gozamos de posibilidades únicas:

o la memoria histórica viva de nuestros antepasados campesinos y de las comunidades indígenas.
o la herencia de tecnologías tradicionales cuyo uso aún resuelve problemas de manera barata, limpia, convivial y sustentable.
o la riqueza de la cultura, la fortaleza de los valores y el gusto por la convivencia, la colectividad, la fiesta, la diversidad y el encuentro.
o tener una población mayoritariamente joven con un potencial enorme para cambiar hacia modos mas sustentables de vida" (FMCU, 2001).

¿Y dónde, si no es desde la local se pueden explotar mejor estas ventajas?

Nuevas bases de relaciones internacionales

Un aspecto que, quizás, la opinión pública mundial todavía no ha percibido totalmente, pero que es una realidad que se va imponiendo año tras año. Los gobiernos locales democráticos han ido creando y fortaleciendo redes de relación entre ellos mismos y con el conjunto de organismos inter y supranacionales. Las experiencias más conocidas son los hermanamientos-cooperación entre municipios (que sobrepasan los límites continentales y significan un riquísimo intercambio cultural, social y productivo) y las Conferencias de Naciones Unidas sobre el Hábitat (Estambul) y Medio Ambiente (Río de Janeiro), en las cuales las autoridades municipales no solo han dicho su palabra sino que han asumido compromisos de gestión muy importantes para el futuro de la humanidad. Siguiendo el camino abierto por la propia Organización de Naciones Unidas, los organismos financieros como el Banco Mundial, el BID y el Fondo Monetario Internacional han comenzado a relacionarse directamente con los gobiernos locales .tanto de zona urbanas como rurales, confiando a los municipios la ejecución de importantes proyectos de desarrollo.


Una vez más, la globalización acepta la importancia de lo local para lograr el bienestar de los ciudadanos. un paso muy importante para fortalecer la presencia municipal en las relaciones internacionales se ha dado recientemente, en mayo de 2001, con la unificación de las dos grandes organizaciones municipalistas, la Federación Mundial de Ciudades Unidas y la Unión Internacional de Autoridades Locales (IULA) que, después de décadas de trabajo separado han decidido crear una sola organización internacional que represente a los municipios en los organismos internacionales, hecho que se concretará en Paris el próximo año y que tendrá su sede permanente precisamente en Barcelona.

Conclusiones: Nuevos retos en el nuevo milenio

Sin dejar de lado esta relación intrínseca entre lo local y nacional, podemos señalar algunos retos específicos que deben asumir las municipalidades y debemos asumir, también, todos aquellos que -elegidos o no- tenemos alguna responsabilidad local. Pasamos, simplemente a enumerar algunos de estos retos proponiéndolos como te- mas para el debate:

a) Hacer de las municipalidades un ejemplo permanente de democracia y eficacia, fortaleciendo, en los hechos, su demostrada capacidad de concertación.
b) Mejorar la gestión municipal, avanzando hacia una carrera en la administración pública.
c) Definir y defender el campo de acción tanto de los gobiernos locales como de las diferentes instancias y organismos del Estado.
d) Elaborar los diferentes planes de desarrollo integral a nivel distrital y provincial, incorporándolos a los planes de desarrollo regional y nacional.
e) Incorporar, con mayor voluntad política, el aspecto económico-productivo a la gestión municipal.
f) Avanzar en la legislación municipal, perfeccionándola para que los gobiernos locales cumplan con sus actuales y nuevas funciones.

Repetimos que hay mucho por hacer y nuevas posibilidades de la acción municipal se van descubriendo día a día, aportando al desarrollo democrático de nuestras sociedades y de nuestros países. Estamos convencidos de que, desde lo local y con una perspectiva nacional y mundial, todos los ciudadanos podemos aportar mucho mas a la construcción de una sociedad mas justa.

Habrá, seguramente, muchos y distintos caminos para llegar a ello pero, sin lugar a duda, reiteramos que uno de los caminos más seguros es el de la democracia municipal.

Es en base a este análisis y a esta dosis de optimismo que me atrevo a lanzar algunas propuestas para avanzar en la articulación de la sociedad civil y en la construcción de ciudadanía, como bases para asegurar la gobernabilidad, creo que necesitamos:


1 Clara voluntad política de parte de todos y, de manera especial, de aquellos que tenemos algún tipo de responsabilidad pública. Mientras no estemos convencidos de la importancia que tiene la sociedad civil para su gente, para su economía, para su desarrollo integral, nunca vamos a avanzar hacia su modernización, hacia unas relaciones sociales más democráticas y justas. Mientras no construyamos puentes y canales de participación y de relaciones, mientras todos nosotros no seamos coherentes con los principios que decimos defender, ni habrá auténtica “sociedad civil” ni habrá articulación.
2 Respeto y desarrollo de conciencia ciudadana, a partir del conocimiento y difusión de los deberes y derechos de cada uno. Conciencia ciudadana quiere decir transformarnos todos –mas allá de nuestra ubicación social y geográfica– en sujetos activos, parte consciente de la sociedad civil a nivel nacional e internacional. Es a partir de este compromiso individual que, sumándose al compromiso de los demás, se irá fortaleciendo una conciencia colectiva fundamento real de una “sociedad civil” cohesionada.
3 Imaginación y creatividad: después de todo lo que hemos vivido en estas décadas, durante las cuales en América Latina ha pasado de todo, regímenes militares, democracia, violencia terrorista, crisis económica, cólera y fenómeno del Niño, instalación y fracaso de gobiernos regionales, demagogias de uno y otro tipo, ha ido saliendo a luz la gran imaginación y creatividad propias del pueblo. Los jóvenes, las mujeres, los intelectuales y artistas se han ido incorporando activamente a la “Sociedad Civil”, con ideas y planteamientos propios, con manifestaciones nuevas y creativas que no sólo enriquecen la actividad ciudadana sino que abren un gran horizonte de esperanza renovadora en estos próximos años si es que se continúa por ese camino. Aceptar y fomentar las propuestas novedosas es fundamental para la articulación de la sociedad civil en su conjunto.
4 Experiencias de éxito: somos un pueblo, una sociedad, mirada en su conjunto a nivel nacional y latinoamericano con un balance negativo que nos da más fracasos que éxitos en la tarea colectiva, lógicamente con las debidas excepciones. Me refiero, esencialmente, a experiencias masivas que son las que generan conciencia colectiva = demasiados intentos acabados en frustraciones, demasiadas cosas dejadas a medio camino, demasiada mediocridad, demasiadas buenas intenciones, mucho engaño y mucha mentira, institucionalizadas, inclusive, desde los aparatos del Estado, demasiada basura en la mayoría de los medios de comunicación... Todo ello influye y crea un sentimiento de frustración e impotencia. Por eso debemos fomentar experiencias que culminen en éxitos concretos, en logros alcanzados por el conjunto de la sociedad. Comencemos a nivel local y de grupo hasta proponernos (y alcanzar) auténticos objetivos nacionales, y con ello, participar activamente en la nueva y diferente universalización que todos deseamos en el presente siglo.
5 Democracia: factor de articulación: en base a lo señalado anteriormente, nos atrevemos a decir que a mayor democracia, mayor articulación de la sociedad civil y más gobernabilidad. Democracia entendida en el sentido mejor y más amplio: respeto a los derechos humanos, personales y sociales, participación ciudadana, control social de la actividad pública, cumplimiento de promesas, descentralización inmediata y atención a las demandas de provincias, institucionalidad democrática en el Estado y en la sociedad, construcción y transmisión de valores, justicia e igualdad de oportunidad para todos, etc. Etc.

Construir la sociedad democrática es, a la vez, fin y medio para construir ciudadanía, fin y medio para fortalecer la gobernabilidad en América Latina.

Son algunos planteamientos que pongo a consideración de todos ustedes.

















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